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Ella, la primera "multi-talented".

  • Foto del escritor: Maya Leal
    Maya Leal
  • 28 sept 2023
  • 3 Min. de lectura

Un fragmento de la charla de esta mañana...


-Cuando tu padre tenia ganas, hacia las cosas y las hacia bien. Pero siempre las terminaba puteando. -Me dice mi madre, mientras aprecia las arcadas revestidas en madera que divide la cocina del living.


Esta vez la charla no es tomando mate, se enfermo hace unos días y las mañanas las arrancamos tomando té. Ella para no contagiarme y yo la acompaño, porque no me gusta desayunar sola.


Casi nunca hablamos de papa, pero ella tiene un poco de fiebre, se sienta mal y el día esta frio. La primavera parece no querer darnos un solo día de calor. Todos esos factores combinados la ponen un poco melancólica.


-Si, me acuerdo. -Le sigo la charla, pero sinceramente no tengo ganas de empezar el día recordarlo los peores momentos de papa.


-Se la pasaba renegando por todo, ¡y él era el único que tocaba las herramientas! Que paciencia había que tener, la paciencia que yo tuve, no la tiene nada.


-Todas, digo, todas lo teníamos que aguantarlo cuando se enojaba. -Digo, ya bastante amargada. Mi padre nunca nos levanto la mano, pero se encargo de ejercer otro tipo de violencia en casa, imagínate si no abra calado fuerte, que cuando vemos esta casa, solo podemos pensar en momentos de mierda.


-Si... Pero hacia las cosas, esta casa la hizo prácticamente él.


Mis viejos se separaron hace muchos años, después de estar treinta y cinco años juntos. La mejor decisión que pudieron tomar, la verdad. Aun si no terminaron en buenos términos, mi madre tiende a glorificarlo, porque era él quien trabajaba y ponía el pan en la mesa. En cambio, yo difiero mucho con su creencia de que esta casa la hizo él.


Mi padre es mecánico de profesión, es lo único que aprendió de chico y a lo que se dedico toda su vida. La mayor parte del tiempo, tuvimos un buen pasar económico o por lo menos en mi infancia no recuerdo haber pasado necesidades, el tema fue mas de grande, cuando él perdió el trabajo allá por el 2011.


Fueron años difíciles, mi viejo solo sabia arreglar autos, entonces los lugares a los que se acercaba a pedir trabajo eran limitados. Esos años, tampoco pasamos hambre, un poco mas ajustados, obvio, pero no hambre, y eso fue gracias a mi madre.


Ella no arregla autos, pero sabe mucho y, si hoy tuviera que hacerle un curriculum, la lista de habilidades seria bastante amplia. Por esos tiempos, ella agarro pequeños trabajos limpiando casas, cuidando adultos mayores, vendió pastelitos y otras delicias a encargo y en las fiestas de mi pueblo, realizo un pequeño emprendimiento de escabeches de maricos -donde mejor le fue- y con todo eso, se seguía ocupando de mi hermana y de mi, de la casa y de la depresión en la que se hundió mi viejo por su desempleo.


La lista sigue, pero esas fueron las más importantes.


Fue muchas cosas, porque a lo largo de los años fue desarrollo variedad de habilidades que solo su experiencia de vida como ama de casa le inculco. Aun así, si vos le preguntas quién sabe más entre mi padre y ella, ella siempre va a responder que su ex-marido.


A veces le digo que la casa también la hizo ella, y no solo eso, la convirtió un hogar. Mi madre nunca se lo cree y le da todo el crédito a un hombre que nunca supo ser un buen padre, ni un buen marido, solo sabia arreglar autos, porque fue lo único que tuvo la voluntad de aprender en su vida.





 
 
 

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