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PROMPT: EN UN MAR DE GENTE, MIS OJOS SIEMPRE TE BUSCARAN A TI

-¿Cuándo te diste cuenta que estabas enamorado de mí?

No le contesto, fingió haberse quedado dormido. Potter no volvió a insistir, apagando la lámpara de la mesita de noche y acurrucándose a su lado.

Tenía una respuesta para su pregunta, pero era humillante.

Draco siempre tuvo en su línea de visión a Potter, no importaba cuánto intentara evitarlo.

En la escuela su vista siempre se desviaba a la mesa de los leones, en los partidos contra Gryffindor su presencia le mantenía distraído y, después de la guerra cuando ambos entraron a la academia de aurores, él seguía siendo la cosa más puto sexy para ver.

Odiaba la habilidad que desarrolló con los años de que, aun en un mar de gente, sus ojos siempre lo buscarían a él.

Siempre siguiéndole, en silencio. Siempre su número uno.

Pero Draco no fue el número uno de Harry, ni siquiera cuando se divorció de Ginny. Salió con Dennis Creevey unos seis meses, un morreo super borracho con Finnigan en la fiesta de fin de año, un par de salidas con Anthony Travis, un auror mayor que ellos por cinco años y estaba seguro que algo había pasado con el Weasley hippie amante de los dragones. Potter volvió de su misión en Rumania con la cara de quien había follado mucho y bien.

Le molestaba ser su intento gay número seis. 

Por su parte él se le había insinuado y Potter pareció querer vomitar. Fingió que su orgulloso no había sido herido, pero la verdad es que lloró entre los brazos de Pansy un buen par de días.

Lo intento un par de veces más, sin ser tan engreído, directo y petulante. Sin ser tan Draco, básicamente, y este comenzó a mirarle.

Le tomó otros tres meses pedirle salir seriamente y casi se desmaya del estrés. Y Potter tenía el tupé ¡la osadía! De preguntas cuando mierda se había fijado en su inexistente trasero.

Recordar el tiempo que llevaba interesado en él solo lo hacía enojar.

-Deja de gruñir, que no me dejas dormir.

-Vete a la mierda, es culpa tuya.

-¿Cada vez que te enojas es culpa mía? ¿No que estabas durmiendo?

-Me lo compensarás, imbécil, no podrás divorciarte de mí JAMÁS.

-Draco, ni siquiera estamos casados.

Eso cambiaría el siguiente domingo.

A Draco solo le reconfortaba el caos que habría en la casa de los Weasley cuando él se arrodillará para pedir la mano de su amado héroe durante la cena familiar.

-Prefiero tus gruñidos a tu risa siniestra ¿en qué piensas?

-En lo mucho que me vuelves loco.

Harry guardó silencio y estaba seguro que estaría todo colorado, como cada vez que le susurraba boberías románticas.

No sería su primero, pero estaba determinado a ser el último.

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