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PROMPT: APUESTA

-Ya ríndete cara rajada.

-En tus sueños, Malfoy.

-No eres un contrincante digno de mí.

-Ya verás, maldito hurón.

Harry podía sentir la mirada de Hugo, preguntándose qué estaban haciendo su tío Harry y el tío Draco agarrando con fuerza el nuevo juguete del tío George.

Básicamente sostenían entre sus manos una pelota que al ser presionada, mandaba descargas eléctricas a quien la tuviera. Estaba pensada para hacer pequeñas bromas, no apta para ser sujetada por largos periodos de tiempo, como ellos estaban haciendo.

Intercambiaban miradas retadoras, pero Harry ya sentía la piel de sus manos arder y no quería soltar la toalla. Perder esa apuesta no era algo que estuviera dispuesto a hacer sin pelear.

Duraron otros diez minutos así.

Al final fue él quien terminó cediendo. Soltó la bola cuando las manos no le dieron más y Draco hizo lo mismo, siendo aún más rápido en colocarse la poción para quemaduras en la piel. A pesar de haber sobrevivido a una guerra, de los dos el rubio era más resistente al dolor.

Uno de los dos tenía que comunicarle a Hermione que habían confundido a Hugo por otro niño en el centro comercial.

En realidad no había sido culpa de Harry, es que Draco le estaba insistiendo en asistir a una reunión con sus amigos y este no entendía que prefería levantar la mierda de Buckbeak antes que tener una cena con el humor negro de Pansy y las miradas coquetas que Blaise le dirigía a él o a Draco o a ambos.

Había dejado al niño divertirse en los juegos en lo que ellos terminaban sus compras y, por las prisas y teniendo a Draco comportándose como un mocoso caprichoso, tomó al niño que vestía similar a su sobrino y se marcharon a casa.

Se dieron cuenta del error cuando Draco mencionó algo sobre zapatillas de otro color, para ese entonces ambos habían aparecido en su departamento. El niño que les miraba curioso vestía los mismos colores que Hugo, pero claramente ese no era Hugo ni se le parecía.

Se llevaron una buena ostia por parte de la madre del niño, que le importo un comino que él fuera el héroe del mundo mágico y el otro un malévolo mortifago. La bruja tomó a su hijo y con su brazo libre les dio un par de carterazos, acusándolos de secuestradores y la gente no tardó en amontonarse.

Salieron corriendo del lugar, esta vez con el niño correcto en brazos de Draco y segurísimos de que la prensa haría una fiesta con ese pequeño incidente. Ya podía ver los encabezados del profeta de mañana. Aunque antes debía tener una pequeña conversación con Hermione, sobre la razón por la cual la cara de su hijo de cinco años aparecía en las portadas de los diarios.

Detestaba la mirada socarrona con la que Draco lo observaba, ambos eran igual de competitivos y se tomaban las derrotas muy personal. Pero esta vez odio perder más que nunca, porque tenía mucho miedo a la reacción de su amiga.

-Vamos Hugo, hay que volver con tu madre.

-¿Estás en problemas, tío Harry?

Gruño molesto cuando la risa de Draco se escuchó detrás de él, a veces tenía que obligarse a recordar porque lo amaba.

-Que sepas, que quizás esta sea la última vez que me veas en tu vida.

-No me quitará el sueño no ver tu fofo culo por un par de días, Potter. –Dijo este, saboreando su victoria. –Saluda a mi padre en tu estadía en Azkaban, secuestrador de menores.

Le dedicaría un par de insultos que distaban mucho del amor que se profesaban muy, muy en el fondo, pero tenía enfrente a Hugo y no podía cagarla más de lo que ya lo había hecho al enseñarle palabrotas.

Solo esperaba que Hermione estuviera de buen humor...

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