
Entre fanfics mal escritos, mates y otras drogas
Espero a que sus amigos salieran del bar para acercarse a la barra. Los demás no lo habían notado, claramente cautivados por las mujeres que se contorneaban sobre el escenario sin nada de ropa. Pero su presencia si había sido captada por sus ojos, se veía relativamente igual que siempre, pero claramente el tiempo le cambió, volviéndolo más varonil.
Harry nunca podría no reconocer a Draco Malfoy y jamás admitiría el burbujeo en su interior al hacerlo.
El mago se encontraba de la barra, prestando atención al pedido de un cliente, asintiendo con la cabeza y tomando botellas de alcohol, mezclándolas y sirviéndole al tipo una bebida azul con mucho hielo. Se desenvolvía con naturalidad, la de alguien seguro de lo que hacía por lo que denotaba su experiencia trabajando como bartender. Era sorprendente ver al heredero sangre pura trabajando en un bar de strippers muggle.
Harry lo observo un poco mas, perdiéndose en su uniforme negro, que consistía de una camisera de mangas largas y un jean ajustado que le cortaban la respiración. Traía el cabello cortísimo, dejando a la vista sus agraciados rasgos, siempre había sido un niño bonito en la escuela pero ahora tenían un toque más sensual que traía la adultez. Se veía muy bien, realmente bien.
Tomó la banqueta más alejada, creyendo que no lo atenderían ya que la mayoría de los clientes se amontonaba en la parte de enfrente de la barra. Aun así, el rubio si que lo noto, quizás acostumbrado a tener que estar pendiente de toda la barra y, al parecer, él no lo había reconocido.
Se inquietó en su lugar mientras lo veía acercarse, por Merlín, Harry no estaba seguro si la sonrisa cordial que tenía en hombre en la cara seguiría ahí una vez se diera cuenta de quién era... ¿Se daría cuenta? La iluminación en el lugar era nula, a excepción de las luces de tonos rojos que iluminaban a las bailarinas sobre el escenario, eso y la estúpida gorra que llevaba puesta, que utilizaba siempre, aun si estaba en el mundo muggle.
-¿Qué te puedo ofrecer?
-¿Tu número quizás?
Si, estaba muy borracho y muy nerviosa, una MUY MALA combinación. Pero Seamus le había insistido en beber y beber, lo que lo volvía un completo tonto, mas de lo que ya era.
Malfoy le miró extraño, como si intentara descifrar si estaba bromeando o no. Pareció concluir que no, por lo que la sonrisa coqueta que le devolvió le mojo el culo. Diablos, eso si que no se lo esperaba, al Slytherin también le iban las varitas como a él...
-¿Te he visto antes? –Le dijo, al parecer viéndole cara conocida.
Calculo cuánto tiempo podría ocultar quien era, su ex-compañero no tardaría mucho más en descubrirlo, no es como si estuviera utilizando un glamour ni pretendía engañarlo. Harry al final se levantó la gorra apenas, lo suficiente para que la iluminación de la barra mostrará su cara y, por supuesto, su cicatriz. Malfoy se quedó helado en el lugar, siendo empujado por otro de los barman para que se moviera. Supo por su actitud que él no sería tratado tan cordialmente cómo el otro cliente.
-¿Qué quieres?
Harry tuvo que morderse la lengua para no reírse. Estaba seguro que si el otro pudiera, le hubiera escupido.
-Lo que sea que preparaste recién... y tu numero, por favor.
El rubio se tomó su presencia ahí como algún tipo de reto, porque ya no le sonreía ni cordial ni coqueto, no sonreía directamente. Pero algo había en sus ojos, que le hizo saber a Harry que quizás si era paciente, podría volver a su solitario departamento acompañado.