
Entre fanfics mal escritos, mates y otras drogas
-Dos años en Azkaban y, al salir en libertad, se estipulo que le sería negado el uso de varita por ocho meses. –Murmuró una bruja a su compañera de oficina, ambas se encontraban mirando el profeta, que realizó una lista de los condenados por la guerra, bajo la premisa: No olvidemos las caras de quienes le dieron la espalda a nuestro mundo. La mayoría de las fotografías mostraban rostros jóvenes, derrotados y asustados. Ninguno de esos magos y brujas superaban los dieciocho años, después de todo, eran los únicos mortifagos que sobrevivieron al beso del dementor. Niños aun, siguiendo los ideales de sus padres, pero adultos según la ley, afrontando como tal las consecuencias que la marca sobre su piel traía. Los magos y brujas mencionados no habían cometido terribles actos, nada comparado con el historial de sus progenitores. Por lo mismo ninguna de las condenas rozaba los cinco años y aun así, ahí estaban, exhibidos como asesinos.
Ambas brujas no sabían qué pensar, ambas tenían hijos de la misma edad. Una de ellas siguió comentando lo que leía. –Si causa problemas en su estadía en Azkaban, el tiempo sin su varita al salir aumentará.
-¿No es muy ligera su condena? Su familia le abrió las puertas de su casa al Señor Tenebroso. –Una tercera persona se unió a ellas, un mago más joven, de unos treinta años. Miraba la fotografía en particular con ira y asco. Ninguna dijo nada en un principio, eran conscientes que el hombre perdió a su hermana menor durante la guerra en Hogwarts.
Quien sostenía el periódico volvió a prestar atención a la fotografía, bajo esta se encontraba su nombre: Draco Lucius Malfoy. Tenía el cabello muy corto, casi rapado, con el uniforme de Azkaban, la cara larga y la cabeza gacha. Simplemente lamentable.
-Los Malfoy fueron condenados al beso del dementor, solo su hijo salió bien librado. –Dijo una de las brujas. –Hubiera tenido el mismo final si no fuera por...
Los tres se detuvieron cuando se escucharon murmullos en el lugar. Al levantar la vista comprendieron el por qué, Harry Potter salía de la oficina del Jefe de Aurores y, por la cara de este último, parecía que no había aceptado la propuesta de ser parte del pelotón.
-Escuche que se presentó al juicio de los Malfoy...
-Los defendió, oí por ahí que al parecer le salvaron la vida en dos ocasiones
-¡Estúpido! ¿Cuántas otras vidas habrán destruido los Malfoy?
-¿Quizás pretende quedarse con el dinero de sus bóvedas? Es una familia rica después de todo.
-¡Shh! ¡Cállate! Es del héroe de quien estamos hablando, si los demás te llegan a escuchar...
-¡Siempre lo glorifican! ¡Llevó a niños a luchar con los magos más peligrosos y muchos de ellos murieron! ¿Por qué buscaría salvar a uno de ellos en particular?
-Quizás eran amigos...
-El profeta dice lo contrario, al parecer no se llevaban bien en la escuela.
-Hay que ver, tal vez son de esos raritos.
-¿Raritos?
-Por Merlin, por tu culpa perderemos nuestros trabajos.
-Crean lo que ustedes quieran, nuestro héroe no me parece tan brillante y dicen por ahí que cometió actos horribles durante la guerra... ¡Bah! Que se vayan al demonio.
Las dos brujas quedaron solas nuevamente, mirando a su compañero alejarse con paso amargado. Intercambiando miradas consternadas.
-Aun así me dan pena... -Dijo una, cerrando el periódico y tirándolo lejos. Ver todos esos rostros tristes le estrujaba el corazón.
-Sí, bueno... Ellos eligieron.
-¿Y a qué se refería con raritos?
-Ya sabes... Los magos que gustan de otros magos y las brujas con las de su clase.
-¡Por Merlin! ¿Por qué harían tal cosa?
Una de las mujeres miró para ambos lados, asegurándose que nadie les estaba prestando atención, todos parecían embobados con la presencia de Harry Potter en el lugar. Entonces se acercó a su compañera, aún más cerca.
-Mira, no digas nada, pero oí por Betza, la bruja de la división 7, que tuvo que patrullar las celdas de los acusados antes de los juicios y, al parecer, Potter visitaba mucho al hijo de los Malfoy... Y oí que hasta pasaban cosas cuando los aurores estaban lejos...
-¿Qué? ¿Se peleaban?
-¡Mujer, eras tan inocente! No, Betza los vio muy cerca, como si se estuvieran besando...
-¡Ay! ¡Que locura!
-Shh, tú nunca lo escuchaste de mi ¿entiendes?
Las mujeres no notaron que no estaban siendo particularmente sutiles con su cuchicheo y no vieron la reacción de Potter, quien ante sus palabras, apresuro más su paso huyendo del lugar.
Harry sabía de los rumores y probablemente el mundo se pondría patas para arriba si supieran que la mitad de ellos eran ciertos.
Si, defendió a los Malfoy con pruebas y recuerdos. Aún le pesaba como un fracaso no poder salvarlos.
Actualmente contaba con los documentos necesarios que lo volvía el administrador temporal de las bóvedas de la familia, con la firma de su único heredero sobre el papel.
Pero por sobre todos los rumores, si, él había besado a Draco Malfoy en su celda. Y se aseguraría de hacer lo mismo en su próxima visita a Azkaban.