
Entre fanfics mal escritos, mates y otras drogas
-¿Puedo ayudarte a estudiar?
Harry vio todo rojo cuando vio a Beltron acercarse a la mesa de Draco. Era un estudiante a auror, al igual que ellos, pero este estaba repitiendo el año ¿Quién carajos se creía? Su novio era el más inteligente de los cadetes de su generación y este papanata se pensaba que era idiota al no notar que no era sobre teoría de espionaje lo que quería repasar con su n-o-v-i-o.
Estuvo a punto de plantarle cara cuando vio que Draco lo rechazaba, diciendo que no creía que él supiera algo que él no, haciendo hincapié en el hecho de que era un repitente.
Beltron se torno de todos los tonos de rojo habidos y por haber. Tartamudeando alguna excusa rápida y abandonando la biblioteca con la ira cruzando su rostro. Algo le decía a Harry que tendría que vigilarlo.
Lo dejo pasar, acercándose a la mesa del su rubio aristocrático. Este si siquiera volteo en su dirección, pero aun así ya parecía irritado.
-No vengas a marcar territorio, ni los perros son tan pesados, Potter.
Había algo en la forma en que Draco decía su apellido que le hacía olvidar sus insultos y supuesto desinterés. Se acercó, sentándose demasiado cerca para el rubio, cosa que dejó claro con un gruñido bajo.
-¿Puedo ayudarte a estudiar? Me se un par de hechizos que no veremos hasta el próximo semestre. –Dijo, notando un poco tarde que la pregunta le salió más atrevida de lo que pretendía.
Draco se mordió los labios, intentando ocultar una sonrisa.
Era estúpido ¿y que? Podía ser todo lo estúpido que quisiese con SU N-O-V-I-O.