
Entre fanfics mal escritos, mates y otras drogas
AU Boku no Hero.
Agus se acomodo en el sillón de afuera junto a Marcos, otros de los participantes. Se terminaron alejando de los demás después de la cena, buscando poder hablar más tranquilamente con el participante con quien había pegado buena onda. Aunque hacía un poco de frío, aún tenía la emoción de haber entrado a la casa más famosa del país y ni el frío le podía afectar por el momento.
Por supuesto, en un mundo caracterizado por los dones, era obvio que en algún momento iban a hablar del tema. Por contrato tenian prohibido mostrar o utilizar sus dones, para la seguridad propia y la de los demás, pero no había problema sobre comentarlo con otro.
-¿Entonces tu quirk te deja hablarle a los animales? -Preguntó Agus, maravillado ante semejante don.
Marcos negó medio nervioso.
-Puedo entenderlos, digamos, llegó a sentir si tienen miedo o hambre, esas cosas. -Aclaro, jugando con su flequillo. -No es tan poderoso, pero me deja saber si mis perritos están bien.
-¡Pero si es terrible poder! -Exclamó, llamando la atención de varios de los participantes, que luego se giraron frunciendo el ceño. Agus sabía que no había caído bien a la gran mayoría y el único que se le acercó y se quedó fue el salteño. Parecía ser un buen pibe, aunque sí que le estaba costando arrancarle las palabras con pinzas, pero no pasaba nada porque él tenía para hablar por los dos. Su instinto le decía que el chico frente a él era una buena persona y Agus no iba a ir en contra de su naturaleza.
Marcos se le quedó viendo sonriente, lo que le confundió un poco.
-¿El tuyo tiene que ver con el tipo bestia? -Pregunto, haciendo que Agus abriera los ojos.
-Si ¿Cómo te diste cuenta? -Dijo, mostrándole a Marcos como podía transformar una de sus manos en la pata de pelaje negro. -Solamente puedo convertirme en gato, no es la gran cosa.
Su charla se vio interrumpida por la voz de Gran Hermano, llamando la atención de todos en la casa.
-Atención por favor, Agustín, te recordamos que está prohibido hacer uso o exposición de los quirk por seguridad.
-¡Perdón big! -Dijo realmente arrepentido, era la primera noche en la casa y ya lo estaban cagando a pedos. Marcos le miró preocupado, y parecía algo culpable, por su parte se rió tapándose la boca, que Gran Hermano hablará hacia mucho más real la idea de estar dentro de la casa. -Uy, me retaron.
-Perdón...
-Pero si vos no tuviste nada que ver, te lo mostré porque quise. -Dijo Agus, sacándole peso al tema. -¿Cómo sabías que era tipo bestia?
Marcos se sonrojo, mirando para cualquier otro lado y Agus tenía ganas de decirle que no importaba cuanto se acomodara el flequillo, porque ni siquiera estaba despeinado en primer lugar. Estaba entendiendo que ese gesto y el guiño eran dos de sus tics.
-Porque te siento. -Dijo bajito, como si le estuviera confesando un secreto.
Agus se quedó analizando su respuesta ¡claro! Marcos podía sentir los sentimientos de los animales y los humanos también entraban dentro de esa categoría.
-¿Es a todos o solamente a mi? -Pregunto curioso, hablando igual de bajito y acercándose más al salteño.
-No, a todos no, pero sí a las personas que tienen un quirk tipo bestia, aunque no es tan claro como con los animales. -Explico. -¿No te molesta?
-¿Por qué? Es genial, ¿vos decís que podamos hacer complot si me concentro en uno de aquellos? -Preguntó, medio en broma medio en serio señalando a un grupito que se estaba formando alrededor de Holder, el influencer. No sabía si Marcos se quería prender a su juego o solamente ser compañeros de convivencia, medio que se lo tiró para ver que decía.
A pesar de sus segundas intenciones, el salteño se rio divertido, pareciendo un poco más relajado, tomándose sus palabras como chiste.
-Una vez conocí a alguien que se enojó porque pensó que podía leerle la mente. -Dijo, alzando los hombros. -Digamos, no soy psíquico, solo puedo ver las intenciones y si las emociones son fuertes, también las siento.
Agus le escuchó atento, preguntándose si Marcos pudo sentir cuando lo miró de arriba a abajo ni bien ingresó a la casa. El salteño estaba buenísimo, y aunque Agus todavía estaba conociendo más sobre sí mismo y su sexualidad, Marcos le despertaba muchas cosas.
Fue entonces que noto que el chico se ponía extremadamente colorado.
Ay no...
-¿Vos...
Marcos solo asintió, pero no se veía en su rostro ningún tipo de disgusto o rechazo, lo que le dejó más tranquilo. Qué manera más horrible de salir del armario.
-Es que estas buenísimo, en realidad, creo que todos acá están buenísimos. -Dijo nervioso en un ataque de sincericidio, intentando desviar la atención hacia otro lado. -Yo ni sé como hice para entrar.
Aunque realmente pensaba eso, todos en la casa eran casi unos modelos, uno más bueno que el otro. Medio que su autoestima dudo un poco, pero intento no darle cabida, total, era la televisión y no podía esperar otra cosa.
-No diga eso, usted también es lindo. -Dijo Marcos, llevándose un par de miradas raras por parte de una de las participantes que pasaba al lado del sillón donde estaban, Agus recordaba que su nombre era Cata.
Agustín no le dio bola y se centró en Marcos, que ahora parecía estar más rojo que antes. Bueno, no ingreso con la idea de meterse con nadie, pero podía considerar mantener la mente abierta con el salteño.
-Che, ¿y cual es tu héroe Argentino favorito? -Preguntó Agus, dejando de lado el tema, por el momento. -Yo me sé los nombres de los héroes más famosos y sus dones, aunque tengo que admitir que también tengo registro de los villanos, ósea, no los idolatro, pero me gusta analizar sus quirks.
Marcos parecía estar más cómodo con el nuevo tema de conversación y mantuvieron una charla divertida. Agus aun no entendía a qué nivel el salteño podía percibir sus emociones, pero pronto lo descubriría.