
Entre fanfics mal escritos, mates y otras drogas
AU omegaverse.
Marcos llego al lugar donde se daría el campeonato de Jiu-Jitsu, aun cuando ya había participado con anterioridad, incluso en distintas provincia, seguía conservando en nerviosismo del primer día. Intento serenarse, realizando respiraciones y rezando en silencio, pidiéndole a Dios que como en otras ocasiones, le acompañara y le diera la fuerza para ganar.
Cuando llego su turno, Marcos beso su rosario y se lo quito, guardándolo en su bolso. En la arena, no tenia permitido llevar accesorios.
Fue cuando estuvo rodeado de personas que llego a él un olor extraño, más que extraño, especial. Olía a cedrón y con otra esencia que no podía identificar bien por la mescla de olores, pero esa en particular resaltaba. Había alguien ahí, en medio de todos los espectadores que gritaban enardecidos, que su instinto estaba registrando.
No pudo seguir mirando al publico, porque su pelea comenzó.
Marcos lo dio todo y gano, se sentía mas ligero, más fuerte y rápido. Se conocía lo suficiente para entender que su alfa parecía estar queriendo impresionar a alguien, pero lo único que tenia de esa persona era su olor.
El evento termino bastante tarde con él llevándose la medalla de oro. Se sentía satisfecho y le agradeció a Dios por la victoria, pero aun le faltaba algo: por mas que dio vueltas en el lugar, no pudo seguir el rastro del desconocido. Había demasiada gente, demasiados alfas con olores imponentes, por lo que no quedaba nada del la ligera fragancia a cedrón.
Marcos se rindió, intentando razonar con su alfa que solo gruñía molesto por el resultado de su búsqueda. Se pregunto si solo había sido él o si tal vez, esa persona también le había sentido.
Estaba saliendo del polideportivo, volvió a sentir ese olor, esta vez más fuerte, más cerca. Busco con la mirada, observando de que omega provenía tal fragancia y cuando lo encontró, se paralizo.
Era pequeño, de cabello negro y ojos azules. Estaba junto a otro chico que identifico rápidamente como un beta, se reía y gesticulaba mucho mientras conversaba.
¿Qué debía hacer? ¿Acercarse y preguntarle si sentía lo mismo que él? El amor a primera vista sonaba romántico, pero si se lo decías a un desconocido quedabas como un rarito acosador.
No tuvo mucho tiempo para debatir que decisión tomar, cuando noto que el chico también le miraba, igual de interesado.
Marcos enrojeció ¿debería saludarlo? Ya habían hecho contacto visual, quedaría como un mal educado si pegaba la vuelta y se marchaba como si nada.
El omega tampoco le dio pie a decidir, porque camino en su dirección, a paso decidido y una enorme sonrisa.
-¡Hey! ¡Sos el ganador! -Dijo el omega, ofreciendo su mano. Marcos la tomo, notando que era aun mas pequeño de cerca y aun mas bonito. -Te vi ¡estuviste genial!
-Ah bueno, gracias. -Dijo, comenzando a ponerse muy nervioso. -En realidad hoy fue un buen día, digamos, a veces se gana o se pierde.
-Pero ganaste ¡felicidades por eso!
-Si, gracias. -Marcos se le quedo mirando, disfrutando del tacto de su mano, fue entonces cuando noto que aun no le había soltado en todo ese tiempo. Sintió su cara arder y solo quería meterse bajo una piedra. -P-perdóname, no me di cuenta, yo...
Intento soltarlo, pero el chico no se lo permitió, este se acerco mas, volviendo loco a su alfa.
-No me importa -Le murmuro el chico, sosteniendo mas fuerte su mano. -Mira, en realidad no soy fan de estos deportes solo acompañe a un amigo, pero te vi y me gustaste ¿me darías tu numero?
Los alfas introvertidos como Marcos necesitaban a mas omegas como este, audaces y directos.
-Si, pero ¿me dirías tu nombre? -Pregunto Marcos, notando como el chico abría los ojos y su mejillas se tañían de rojo.
Por Dios, se veía precioso.
Marcos supo que ese día no solo había ganado una medalla.