
Entre fanfics mal escritos, mates y otras drogas
Benjamín y Roberto estaban lejos de considerarse amigos, a pesar de que sus padres si lo fuera y hubieran compartido muchos momentos desde su infancia: cumpleaños, navidades, una que otra vez yendo de vacaciones. Al crecer, nada de eso cambio y aunque tuviera el mismo circulo social y, ahora, se encontraran cursando la misma carrera en la Universidad, seguían sin verse como algo más que conocidos.
Tampoco se llevaban mal, solo se llevaban y listo.
Así que cuando en plena joda, a Benja le llego el celo, ninguno de los dos podía creer que quien lo defendió de otros alfas a puños y patadas, fuera Roberto. Roberto, el más tranquilo y pacifico de los alfas que Benja hubiera conocido en su vida, los cago a piñas a todos, y saco a Benja de ahí, que estaba asustado, adolorida y un poco asqueado por el manoseo que le habían dado en un primer momento.
-¡Trágate tus supresores! –Le grito Roberto, ya ambos arriba de su camioneta, con la intención de sacarlo de esa fiesta del horror.
-¡No los traje! ¡No los traje! –Respondió llorando Benjamin, agarrándose la panza con fuerza cuando un punzada lo atravesó, con su calzoncillo cada vez más húmedo. -¡Los deje en casa! ¡¿No podes ir a una farmacia?!
-¡Estamos en medio de un campo pelotudo! ¡¿Dónde poronga voy a conseguir una farmacia acá?!
Para ambos fue demasiado evidente que quedarse encerrados en un lugar tan reducido, con Benja en celo y Roberto sin sus pastillas, había sido una muy mala idea.
Roberto estaba manejando sin una dirección fija, ya era de madrugada, los caminos de tierra eran desconocidos y la casa mas cercana era la suya, a dos horas de camino de ese lugar...
Ambos fueron invitados en casamiento de Catalina y Enzo, dos compañeros del secundario que, después de un par de años juntos en la universidad, se habían comprometido. Como toda pareja cheta de familias adineradas, decidieron festejar su compromiso en una fiesta enorme en un quinta a dos horas –casi tres- de la ciudad.
Mal momento para que Benja entrara en celo, justo en medio de la nada y justo, justito, en el momento de la noche donde todos estaban en pedo o drogados o las dos cosas.
Roberto sabia que no había sido su culpa, Benja era super regular, tantos años a su alrededor le habían servido para conocer sus fechas de celo, las días previos se aseguraba de no estar tan cerca suyo, porque su olor era muy atrayente. Bueh, las de cualquier omega en realidad... La cosa es que estaba segurísimo que alguien le había puesto algo a su bebida, sino, no se explicaba el olor de sexo que invadió el lugar en cuestión de minutos.
-¡Roberto! ¡Cuidado! –Escucho gritar a su lado, fue entonces que se dio cuenta que estaba manejando muy rápido y la calle de tierra estaban a la miseria, tragándose todos los posos y provocándole más dolor al omega a su lado. -¿Cómo mierda sacaste el carnet, pajero? ¡Nos vamos a matar!
Trato de bajar la velocidad, pero sabia que tenia que llegar algún lado, donde fuese, donde pudiera dejar a Benja seguro y salir corriendo de ahí. El auto se inundo de un fuerte olor a lubricante, que atonto a Roberto, casi haciéndolo perder el control del volante y de su alfa. Apretó manos y dientes, pisando con fuerza el freno. Benja se quejo aun mas por sus habilidades en el volante cuando casi quedo estampillado contra el vidrio. No lo escucho, lo único que hizo fue apagar el motor y salir del auto.
Se alejo varios metros, lo suficiente para que el aire limpio le limpiara las fosas nasales, apaciguando la presencia de las feromonas del omega.
Respiro, lentamente, un poco mas tranquilo de saber que no había perdido la razón.
Escucho la puerta del auto abrirse y se volteo furioso, viendo a Benja asomar su cabeza. -¡Métete en la camioneta! ¡Métete ahí adentro y no salgas Benjamín! –El chico lo miro con la peor cara de angustia que jamás le había visto poner. Ya no estaba llorando, pero parecía a punto de moquear de nuevo. Aun así, le hizo caso, haciéndole señas de que se acercara.
El olor apenas si se filtraba hacia afuera, pero nada que Roberto no pudiera controlar. A pesar de eso, mantuvo la distancia, parándose medio metro de la ventanilla del copiloto.
-¡No te vayas! ¡No me podes dejar acá solo! –Grito desde dentro del auto el omega, mirándolo un poco herido de que se hubiera bajado sin avisarle.
-No me iba a ir, pero necesitaba... Es que estuve a punto de tirarme encima tuyo. –Le confeso, un poco avergonzado. Benja abrió los ojos, casi como si creyera que sus feromonas no le afectaban. Roberto tenia muy buena resistencia y control sobre su alfa, pero no era una piedra.
-Yo... No sabia, perdón... Es que fuiste el único... -Sus ojos grises se oscurecieron, abrazándose mas a si mismo. Entonces Roberto noto que la camisa de su compañero estaba con los botones arrancados y tenia marcas de manos en una de sus muñecas.
Ninguno dijo nada, había sido un hecho escalofriante para ambos, pero sobre todo para Benja.
Roberto se tomo unos minutos para pensar con claridad. No tenia señal, así que no existía forma de pedir ayuda a la policía o a una ambulancia. En la desesperación, agarro el primer camino que vio, pero no sabia donde estaba y era seguro que ese no era la vía por la que había llegado esa tarde, sino, se hubieran encontrado con el cartel de bienvenida en francés.
-Oh, carajo... ah... -Benja gimió.
BENJAMÍN CORTES ESTABA GIMIENDO EN SU CAMIONETA.
Resultaba desconcertante ver al chico con el que habías crecido, todo excitado por el celo.
Se giro notando sus orejas arder. No era alguien fácil de incomodar, pero no creía que estuviera bien verle mientras... mientras parecía frutarse contra el asiento. Así que se volteo, mirando a la nada.
-Mira, no tenemos muchas opciones ¿Te digo mi idea? –Dijo lo suficientemente alto para que el otro le escuchara.
-S-si, te escucho...
Intento no pensar en el jadeo que le siguió a esas palabras.
-Lo mejor es que vos te quedes ahí adentro, encerrado y esperar a que se te pase. Después... cuando te calmes un poco, me subo y salimos de acá. –Explico. –Porque no me puedo subir al auto con vos así.
Benja gimoteo y se quejo, no por su idea claramente, pero se mantuvo en silencio unos minutos.
-No se cuando vaya a terminar, este... este no es mi celo normal. –Dijo, llegando a la misma conclusión que Roberto, alguien le había echado algo a su bebida.
-Bueno, esperaremos.
-Roberto...
-¿Qué?
-¿Y si entras al auto conmigo?
Se dio la vuelta, lentamente, casi como si no estuviera seguro de lo que había escuchado.
-¿Me estas jodiendo?
Benjamín negó con la cabeza, tenia la cara rojísima, los labios mojados y los ojos brillosos, con un sutil amarillo que se mezclaba con sus natural color gris, propio del celo.
-Necesito un alfa o supresores en su defecto y no tengo los supresores acá, pero si un alfa. –Dijo, con voz adolorida. –Capaz ahora este cuerdo, pero no se que me dieron, y si es como mi celo... Entonces dentro de unas horas podría estar queriendo ir hasta donde estas vos...
-Bueno, te dejo acá afuera a vos y yo que quedo adentro del auto.
-¡Roberto! ¡No digas pavadas!
No lo decía en joda, Benjamín podría restregarse entre los yuyos y después subir al auto cuando estuviera en sus cinco sentidos.
-¿No te parezco lindo?
No contesto. Benjamín era hermoso, uno de los omegas mas lindos de la Universidad.
-Vos me pareces lindo, y no me molestaría coger con vos. –Explico, a él no le gusto nada que estuviera hablando de eso como si de un trato de negocios se tratara ¿Pero realmente le sorprendía? Su compañero era hijo de un hombre de negocios muy importante del pais, era obvio que algo tenia que haber heredado. Por otro lado, por más claro que tuviera este asunto Benja, Roberto admitía que estaba un poco chapado a la antigua y no era tan liberal como él. –Seria solo sexo...
Precisamente eso, para él, estar con otra persona, tenia que ser mas que solo dos cuerpos saciando su necesidad mas primitiva.
Se quedo callado, mirando muy serio a Benjamín, quien ante su silencio pareció un poco decepcionado.
Roberto escuchaba sentado unos metros del auto los gemidos de Benjamín, sus continuos jadeos y quejidos de dolor. Los últimos eran como dagas para su alfa, quien desde su interior le exigía consolar al omega.
Apenas volteo cuando escucho la ventanilla bajar.
-Por favor, entra al auto...
-No.
-Por favor, Roberto, me duele muchísimo.
-No...
-Vení, se que queres, solamente vení... -Le susurro Benjamín colgado de la ventanilla, casi como si de una sirena se tratara, intentado hundirlo en lo profundo del océano. -Te lo estoy pidiendo por favor, vení conmigo Roberto.
Le miro, lo olio y volvió a darle la espalda, apretando sus manos contra sus rodillas, aguantando.
En su defensa, aguanto otra hora y media más antes de acercarse al auto. Benjamín hacia rato había dejado de gemir, solo eran alaridos de dolor y jadeos atragantados. No sabrían que droga era, pero claramente era una que obligaba al omega a buscar un alfa, a través del dolor. La imagen de Benja acurrucado contra el asiento, llorando le rompió el corazón. El olor seguía presente, apenas menos potente.
Golpeo la ventanilla del copiloto, pero el omega ni siquiera quiso mirarlo.
-¿Puedo entrar?
Benja le dedico un par de puteadas que nunca en su vida había escuchado y que dejarían muda a su tradicional madre, pero luego del desquite, asintió con la cabeza.
Camino hasta la puerta del conductor, tomando una gran bocanada de aire antes de entrar. Ni bien abrió la puerta, el olor a feromonas lo golpeo, dejándolo medio atontado y casi perdiendo el equilibrio. Retrocedió unos pasos, antes de recordar como respirar y el aire que entro por su nariz esa solo Benja. Cuando se recompuso, cerro con fuerza la puerta del auto, asustando a su compañero.
-¡¿Me estas jodiendo hijo de puta?! ¡Puto cobarde! ¡Cuando se me pase esto voy a cortarte ese pito inútil que tenes colgado...!
El omega solo se callo cuando lo vio entrar, pero en los asientos de atrás. Roberto no le respondió y se dedico a bajar un par de palancas, para dejar los asientos desplegados como una cama. No era lo mejor, pero estarían muchos mas cómodos que apretados en el asiento de copiloto. Benja no era un omega chiquito y delicado y Roberto le sacaba mas de una cabeza, así que el espacio era necesario.
-¿Te podes mover? –Le dijo, extendiendo su mano entre los asiento de adelante. Benja trago fuerte y solo negó con la cabeza. –Acércate y yo te ayudo.
Roberto no tenia mucha experiencia con omegas, había estado una vez con una chica en el secundario, pero no fue durante su celo y no le había parecido nada diferente a estar con una beta, como solía hacer. Pero cuando tuvo entre sus brazos a Benja, supo que era una historia completamente nueva, el chico temblaba y gemía cada que sus manos lo rozaban sobre la ropa, se restregaba contra su cuerpo y liberaba mas lubricante con cada beso.
Había intentado mantener el control, para ser dulce y gentil, como le gustaba tratar a sus parejas. Pero fue imposible. Ambos se arrancaron la ropa y cuando la piel estuvo en contacto con otra piel , las cosas explotaron.
En ese momento eran solo alfa y omega, intentado devorarse.
Le penetro duro, casi acabando cuando le escucho chillar de placer, todo su interior estaba resbaladizo y con cada embestida el olor a omega en celo se intensificaba. Tuvo que tratar, muy duro, de no marcarlo. Cosa difícil cuando su alfa le gritaba que enterrara la cabeza en su cuello y mordiera, aun mas difícil cuando tenia a Benja mostrando su glandula, el una pose tan sumisa que le hizo gemir solo de verlo.
Le dio vuela, como pudo con el poco espacio que tenia, para luego tirarse encima de el y casi aplastarlo contra el asiento. Lo mas lejos de la zona sensible de su cuello pero perdiéndose esta vez en su boca. Lo sentía cerca de acabar, todo su cuerpo temblaba y él estaba en la mismas condiciones. Aun así, algo le llamo la atención...
-¡Mierda...!
Lo intento, realmente intento no terminar anudando al omega, pero todo su autocontrol se había esfumado y su cuerpo no le respondió.
-Ben-Benja... Perdón... ¡mierda!
-Esta bien, vos si... vos si pode... ¡Ah! ¡Duele!
Lo sostuvo entre sus brazos, dejando que el compañero lo abrazara y le rasguñara la piel de su espalda. Benja lloro un poquito, se quejo aun mas cuando la parte mas ancha del nudo entro en su interior y Roberto se aseguro de besar su rostro, acariciar su erección y cada punto de placer que se le vino a la mente que le hiciera mas soportable aquello.
-Por favor, respira, nos estas lastimando si apretas así. –Le susurro en su oreja derecha, acariciando su cintura para que aflojara el agarre.
-M-me duele... me duele muchísimo. –Benja lloraba, pero le hizo caso e intento controlar su respiración, obligando a su cuerpo a relajarse.
-Shh... ya esta todo adentro, ya esta. –Le calmo, volviendo a besarle suavemente.
Como pudo, se alejo un poquito para verle la cara. Benja le devolvió la mirada, adolorido pero calmado dentro de lo que cabía.
-¿Esto se siente así de horrible siempre? –Le murmuro. Roberto no sabia, nunca acompaño el celo de un omega por lo que también era su primera vez anudando a uno.
-¿Cuánto dura? –Pregunto Benja, sin preocuparse por su silencio.
-No se...
-¿Qué?
-Es mi primera vez.
-Jodeme... ¿Te desvirgue?
Roberto se río ante su cara de espanto.
-Mi primera vez anudando. –Dijo entre risas, que controlo cuando Benja le dijo que no se moviera, que le dolía.
-¿Entonces de que se supone que hablemos mientras tanto?
-Que se yo...
-¿Terminaste el proyecto de química orgánica?
-¿Vamos a hablar de eso ahora?
-Bueno, perdón por no tener temas de conversación para este tipo de situaciones.
Roberto quería reírse, pero Benja se iba a quejar y ya lo estaba pasando bastante mal.
-¿Es tu primera vez?
-Naa, cojo un montón, me hice la prueba de VIH así que tranqui, estoy limpio.
Mucha información...
-Con el nudo, capo.
-¡Ah! Si, no paso mis celos con nadie.
Mucha información...
Al final, no se conocían tanto como ellos creían. Toda una vida juntos y Roberto nunca intuyo que Benja fuera tan libre con su sexualidad, no es como si alguna vez hubieran hablado sobre eso. En realidad, ni una vez habían estado solos conversando, siempre los acompañaban otras personas, sus padres, sus amigos de la escuela, sus amistades de la uni...
-¿Te das cuenta que esta en la primera vez que estamos solos, solos? –Dijo Benja, acariciándole la espalda. Él solo le respondió dejando caricias en su cabello.
Roberto no le dijo que estaba pensando exactamente lo mismo y solo asintió.
-Gracias. –Dijo este, mirándolo avergonzado. Se veía super atractivo con el pelo mojado por la transpiración y los ojos aun brilloso por el orgasmo. –Por defenderme en la joda y por... por estar acá... gracias.
-Esta también es la primera vez que me agradecen por coger a alguien, pero de nada.
Benja se río mientras le decía que era un boludo, para luego quejarse porque se había movido de mas. Roberto por su lado, intento no darle bola al tirón en su pecho, ante las palabras del otro. Era mejor así.
-Igual fuiste medio idiota, hasta te rogué. –Le dijo con bronca nada disimulada. –Yo NUNCA le había rogado a un alfa nada.
Razón tenia, tanto hacerse el alfa responsable para después terminar culeando en la camioneta...
-Si, fui un boludo, no tengo nada que decir contra eso. –Respondió, besando sus labios dulcemente, en busca de perdón.
Se separo, con Benja todo colorado y apartando la mirada. Otro tirón en el pecho, que dejo pasar... Debían ser las feromonas, seguramente era eso.
-Bien, mejor así. –Murmuro Benja, quedando callado.
El resto del tiempo que duro el nudo, se quedaron en silencio, Benja lo tenia rodeado en un abrazo débil y él nunca dejo de acariciar su cabello, su rostro y su cuello, escuchando pequeños suspiros por parte del omega.
Cuando la protuberancia bajo y creyó buen momento, salió de su cuerpo lentamente, y se aparto un poco, dándole espacio a Benja para que estirara el cuerpo. Las feromonas seguían saliendo de su cuerpo, pero ya no los afectaba tanto, a ninguno de los dos.
-Wow, mira, salió un montón. –Dijo este, estirando la piel de su entrada y dejando salir el semen de su interior.
A Roberto la escena se la dejo durísima de nuevo, cosa que no paso desapercibida por el otro.
-¿Querés que...
-No es necesario.
-Digo, todavía siento calorcito acá. –Murmuro, acompañando sus palabras con un par de palmaditas en su abdomen y abriendo las piernas aun más, invitándolo.
¿Qué otras facetas conocería de Benja en lo que duraba la noche?
Siendo sincero consigo mismo, era su primera vez queriendo saber más sobre el hombre bajo su cuerpo....