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SIEMPRE ES EN EL SUPERMERCADO

-Hey.

Draco casi se rio de mala gana cuando Potter se le acerco lentamente, parándose a su lado y mirando la sección de enlatados como si las lentejas en conserva fueras a decir alguna profecía sobre el próximo Señor Oscuro. 

-Hola. -Contestó, miro detenidamente los ingredientes de la salsa de tomate, ignorando al auror apropósito. Podía escucharlo mover su peso de una pie a otro, buscando un tema de conversación.

Luego de esa noche enviándose notas, Potter casi había desaparecido del mundo. No lo vio por mas de dos semanas por la zona, así que Draco lo tomo como un rechazo ¿Estaba ofendido? Claro que si, el otro había enviado a sus guardaespaldas a joderlo y luego se oculto debajo de una piedra, como si nada hubiera ocurrido. 

Luego de ese tiempo recibió un par de notas de su parte, todas diciendo estupideces, pero las había ignorado. 

Draco no estaba para juegos de niños a esa edad. 

-La pasta está en oferta, al dos por uno. 

¿Eso era todo lo que iba a decir? Se modio la lengua para no reírse, estaba disfrutando muchísimo de verlo tan perdido. Apostaba cualquier cosa a que Potter no sabia como responder una insinuación, más que huir despavorido ante la mínima intención de algo mas. 

-Gracias. -Respondió seco, tomando dos botellas de tomate triturado y volviendo a sus compras. 

-Malfoy, yo...

-¿Qué? ¿La sopa está en descuento? -La voz le salió tan tajante y borde que hasta el mismo se sorprendió de su talento en la actuación. Claro que el auror se lo tomo muy enserio, poniendo una cara de perrito mojado y herido. Aun así siguió parado ahí, determinado. Bien, quizás Draco estaba siendo un poco malo. 

Granger le había dicho que Potter no aceptaba bien las insinuaciones, lo ponían incomodo. Entonces Draco supo que era mejor ser terriblemente directo y luego ignorarlo. El idiota iría a buscarlo, aun si le tomaba tiempo, como siempre lo había hecho cuando no tenia la atención que quería. 

Y funciono, claro que funciono. 

-Vamos Potter, no soportas ni una broma. -Alego, restándole importancia. El hombre parecía aliviado, era realmente todo un libro abierto. 

Draco se acerco, bajándose el barbijo. Miro el interior de su canasta y fijándose en un budín bastante decente. Lo tomo y lo tiro a su propio canasto.

-Espera ¿que...? -Potter quedo en silencio cuando se acerco aun más a su cara, pudo notar como este se le quedaba mirando los labios. El ego de Draco se inflo, tomando mayor confianza de la que ya tenia.

Con su mano libre bajo el barbijo gris de Potter, dejándolo sobre su mentón.

-Ven a mi casa por un café. -Susurro sobre su boca, depositando un suave beso en la comisura de sus labios. Noto que Potter no respiraba y, esta vez, no desapareció repentinamente. El auror se mantuvo tieso, siguiendo los movimientos de Draco. -Prometo no cobrártelo. 

No espero respuesta, simplemente se dirigió a la caja, escuchando unos pasitos torpes siguiéndole detrás. Dejo que Potter pasara primero, rosándose innecesariamente contra su brazo. 

Le vio dirigirse a la salida, dedicándole miraditas nerviosas. Innecesariamente Draco se tomo el tiempo de colocar sus víveres lentamente en su bolsa, ganándose un par de miradas irritadas por parte de los otros compradores, aunque la chica de la caja lo miraba embobada. 

Cuando salió, no tuvo que hacer muchos esfuerzos por buscar a Potter. Este estaba parado a un lado, tan recto que parecía hasta incomodo. Se le acerco sin decir nada, haciendo un movimiento de cabeza para que lo siguiera. 

¿Estaba disfrutando de manejar al salvador del mundo mágico como una muñeca? Claro que si, muchísimo. 

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