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SI ES UNA CITA, HARRY

-Señor Potter, mi nieta está en edad casadera, si usted tuviera un poco de tiempo libre, podríamos concertar una reunión...

Harry había escuchado muchísimo sobre nietas solteras, hijas solteras, hasta sobre hijos solteros. Aun después de tantos años en el ojo publico, no podía acostumbrarse a ese tipo de proposiciones y mucho menos se acostumbraba a rechazarlos.

Malfoy, que parecía no moverle un pelo la apariencia débil del dueño de la librería, empujo a Harry a un lado, soltando siete libros muy pesados sobre el mostrador.

-¿Puede cobrarme?

Salieron de la tienda, con el rubio super feliz con sus nuevas adquisiciones. Casi parecía Hermione cuando encontraba un titulo difícil de conseguir.

-No puedo creer que realmente conocieras este lugar, sobre todo tu. -Malfoy le miraba aun sorprendido y Harry sentía cierto sentimiento de superioridad, solo un poquito.

-¿Sobre todo yo? -Pregunto, cayendo en ese pequeño detalle.

-A pesar de ser un cuatro ojos, no cumples con el cliché de niño nerd.

-¡Oye!  Tenia notas bastante buenas en la escuela. -Exclamo molesto. 

-Jamás te vi en la biblioteca. -Dijo Malfoy mirándolo acusador. Él idiota aun creía que a Harry le regalaban la nota por ser el niño-que-vivió, por su parte se limito a alzar los hombros, no había nada que dijera que le hiciera cambiar de opinión.

"No necesitaba leer libros, aprendí a base de practica e intentos de asesinato por parte de un psicópata sin nariz", pensó , pero no podía decir eso, sin poner sobre la mesa temas delicados.

No quería arriesgarse a arruinar el ambiente, el pasado era el pasado y Harry no era del tipo de persona resentida que no podía avanzar.

-¿Que te llevo tanto tiempo? -Pregunto, recordando la larga y muy incomoda charla con el dependiente.

-Me aseguraba de que fueran originales. -Explico, entonces Malfoy busco su mano, tomándola entre sus lardos dedos. A Harry se le paro el corazón, reteniendo la respiración, un simple toque lo tenia completamente alerta. -¿Ya tienes prometida? Ese tipo parecía estar a punto de ofrecerte un anillo de compromiso en lugar de su nieta.

La risa del rubio se le contagio, recuperando la cordura. No quería apartar su mano, pero fue el otro quien lo hizo.

-Basta, lo estas volviendo mas turbio de lo que es. -Dijo, intentado que no se notara su decepción.

-¿Te pasa seguido?

-Mas o menos. Igual que a ti ¿no? -Malfoy lo miro con su típica ceja levantada, analizando si Harry se estaba burlando o era un simple halago. Parecía no confiar del todo de su repentino acercamiento, típico de Slytherin. -Digo, eres millonario, atractivo y peligroso, ya sabes...

-¿Soy atractivo? -El rubio parecía feliz regodeándose por sus palabras, haciéndolo rodar los ojos resignado. De todas formas, cualquier cosa que dijera siempre era sacada de contexto.

-Lo dicen los medios. -Explico, luego de su propia persona, el siguiente en tener mas encabezados en El Profeta era Malfoy.

-Tienes una extraña manera pasivo agresiva para coquetear.

-¡No te estoy coqueteando!

Harry lo miro enojado, enserio, si realmente quisiera coquetearle estaría haciendo otras cosas, como buscar que cosas le gustaban y llevarlo a citas... Como había hecho justo ahora, llevándolo a una librería que tenia lo que parecía buscar... Okey, no. Solo había sido una coincidencia, nada más, aparte tenia tiempo libre. No es como si hubiera estado esperando cruzarse con el rubio para tener otro acercamiento. JAMAS.

Volvió a ser consiente de su alrededor cuando noto suaves labios posándose en su mejilla.

-Gracias por esto. -Dijo el Malfoy, permaneciendo aun muy cerca de él.

Harry no era un cobarde, pero los nervios hicieron de las suyas, provocando que se apareciera en su departamento sin despedirse. Su magia había reaccionado sola, como si aun fuera un crio. 

La cara le explotaba y solo podía imaginar la sonrisita sabionda que tendría Hermione en su rostro cuando se enterara y siempre se enteraba. 

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