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EPÍLOGO

Harry dibujaba líneas sin sentido sobre la espalda de Draco. Había sido un día cansador en el trabajo, de esos en que solo se la pasaba llenando documentos y más documentos, reuniones y mucha burocracia. Tuvo más acción en sus cinco años como auror que en el tiempo que llevaba siendo el jefe. Aun así, llegar a casa fue un subidón de energía.

Draco le esperaba con la cena lista, recibiendolo con un beso y comiendo tranquilamente, para después ducharse juntos y hacerle el amor suavemente.

Ahora estaban en silencio, con Draco recostado boca abajo, dejándose mimar.

-¿Te puedo preguntar algo?

-Ya lo estás haciendo.

Le tomó un tiempo comprender que Draco contestaba mal, pero eso no quería decir que estuviera enojado o molesto con él. Solo que tenía una personalidad de mierda.

-¿Por qué me echaste ese día de tu departamento? -Pregunto, notando como los músculos bajo sus dedos se contraian. El rubio le miró, para después voltear su rostro hacia el otro lado de la almohada, evitandolo. -Me refiero a la primera vez que estuvimos juntos. -Insistió, realmente era algo que a veces se ponía a pensar en soledad.

Draco se mantuvo en silencio unos minutos, antes de contestar.

-Me asuste.

Lo escucho tan bajito que si no hubiera sido porque la casa estaba en absoluto silencio y porque Harry estaba a su lado besando su hombro no hubiera podido entender sus palabras.

-¿De que? -Dijo suavemente, no lo recordaba asustado, más bien, parecia un completo idiota diciendole que ya habian follado y que se fuera. Aunque ahora que lo conocía un poco mejor, Draco tendía a ocultar todas sus emociones, producto de su crianza estricta.

Su novio permaneció en silencio nuevamente, y Harry se pegó a su espalda, rodeándolo entre sus brazos. -¿No me dirás? Realmente quiero saber que paso ese día, por favor...

Escuchó a Draco suspirar, pero este permaneció quieto, sin mirarle. No iba a presionarlo para que lo hiciera, si así se sentía más cómodo.

-Yo siempre estuve detrás de ti, desde que estábamos en la escuela y después de eso también. -Explicó Draco, y Harry escuchó atentamente, en silencio pero sin dejar de acariciar su cintura. -Sabía que era todo lo que hacías por El Profeta, me enteraba de cada pequeño paso que dabas y tus logros como auror. Yo intente... Intenté acercarme, comencé a donar al Ministerio y asistía a las fiestas que me invitaban, pero tu nunca apareciste en ellas.

Harry cerró los ojos, no podía creer lo que estaba escuchando ¿Draco lo había buscado todo ese tiempo?

-Me rendí cuando comenzaste a besuquearte por todo Londres con Longbottom. -Draco escupió las palabras y tuvo que morderse la lengua para no reírse de los evidentes celos de su novio.

Harry JAMÁS se besaba en público, porque sabía que siempre había una cámara apuntando en su dirección, y fue un descuido lo que hizo que su cara y la de Neville aparecieran por todos lados por semanas. La foto apenas si podía verse con claridad, estaba oscuro y ambos se encontraban en un callejón, a la salida de un bar. Estaban también un poco borrachos, así que en el momento no lo pensó mucho, antes de comerse la boca ahí mismo. Se arrepintió muchísimo cuando vio a Nev super agobiado por toda la atención que recibió a partir de ese momento. Su relación no fue la misma a partir de ese punto.

-Me fui una temporada a París, viaje por Europa por Pansy y luego de un par de años volví a Londres, estaba seguro que ya te había superado, por lo que me mude a la zona muggle de Londres, pensando que nunca me cruzaría contigo por aquí.

-Pero nos cruzamos, muchísimas veces en realidad. -Harry ahogó sus risas lo más que pudo, escuchando como Draco suspiraba, negando con la cabeza.

-Pensé que la vida se estaba riendo de mí, algo así como una mala broma.

-¿Y eso cómo nos lleva a que me echaras a patadas de tu departamento? -Pregunto ansioso.

-No exageres Potter, nadie te echó a patadas de ningún lugar. -Draco se volteó apenas, mirándolo mordaz.

-Claro que no, solo me arrojaste la ropa a la cara y me dijiste "¿Piensas hacer de novio el resto de la noche?" -Su intento de imitar su voz no le hizo tanta gracia al rubio.

-¿Quieres que siga o lo dejamos aquí? -Harry se apuró en dejar un besito sobre su nariz, antes de esconderse sobre su espalda. Su novio renegó un poco más, acomodándose como antes. Unos segundos después, siguió hablando: -Pase mi vida siguiéndote, pero en el momento en que dejé de hacerlo fuiste tú quien se acercó a mi. Cada vez que intentaba acercarme a ti, de alguna forma salías corriendo.

-¡Claro que no! -Harry se había propuesto dejarle hablar, pero era inevitable no hacerlo cuando el otro malinterpretaba sus acciones.

-¡Harry, te bese y te desapareciste!

-¡Me puse nervioso!

-¡¿Y cómo se supone que yo lo sabría?! ¡Me quede como un idiota parado ahi!

-¡Lo siento!

Draco intentó levantarse de la cama pero no se lo permitió, lo llenó de besos toda la espalda hasta el cuello, jurandole que no iba a interrumpirlo más.

-Tienes una facilidad increíble para hacerme rabiar ¿Lo sabías?

-Sigue. -Exigio, sin responder su pregunta, volviendo a acariciar su cintura.

-No.

-Vamos, por favor amor...

Definitcamente Harry no era muy asiduo a las muestras de amor, pero con Draco le salia natural y no se sentia como un idiota aun siendolo. Además, el rubio se ponia todo blandito cuando le llamaba con motes cariñosos, cediendo ante cualquier cosa que quisiera. Esta vez no fue la excepción.

-Llegue a la conclusión de que si me acercaba te asustabas, pero cuando te trataba mal me venias a buscar. -Estuvo a punto de reprochar, pero Draco se volteó, cubriendo su boca con su mano. -¡Callate! Luego me explicaras tu versión de los hechos, esta es la mía. Creí que era un masoquista, no puedes culparme por llegar a esa conclusión.

Harry le miró con el ceño fruncido ¿cómo diablos había llegado a esa hipótesis sobre su persona? ¡No era un masoquista! Ni siquiera disfrutaba del peligro, aun si todo su círculo -incluido Draco- parecía creer que sí.

-Desapareciste por dos semanas, estaba enojado contigo porque no podía entenderte. Cuando te vi en el supermercado, estaba feliz pero me molestaba que me buscaras cuando se te diera la gana, porque yo siempre te había buscado... -Esta vez sí pudo vez como la tristeza opacaba el rostro de Draco, Harry se dio cuenta recién ahí que el rubio tenía un poco de razón. Cada vez que este hizo un movimiento, él no supo cómo responder, huyendo de alguna u otra manera. Ni siquiera podía imaginar lo frustrado que se sentiría si Draco le hiciera una cosa así. -Aun así te invite a casa, aceptaste y te bese, no me apartaste y segui. Por fin te tenía entre mis brazos, pero no podía dejar de pensar que en cualquier momento te irías por otras dos semanas o quien sabe cuanto tiempo, entonces decidí que era mejor que yo...

El rubio se quedó en silencio, casi como si no quisiera completar la oración.

-Me trataste mal porque, según tú, yo volvía cuando no eras bueno conmigo. -Dijo Harry, besando su mano para asegurarle que no estaba enojado con él. Draco le miró, con expresión arrepentida.

-Se que me pase, realmente me arrepiento de la forma en que te trate esa noche. -Su novio lo atrajo hacia él, y Harry se dejó querer. -Casi me muero pensando que nunca más volverías conmigo.

-Pero volví... -Respondió seguro. -Al final no estabas tan errado.

Draco asintió, sonriendo por fin, su típica sonrisita de medio lado que lo volvía loco.

-Eras un poco masoquista, tienes que admitirlo. -Ambos se rieron, toda la situación era un enorme malentendido, uno tras otro y ellos eran unos completos idiotas por igual. -Lo siento Harry.

Esta vez fue su turno de negar, hacía tiempo que lo había perdonado.

-No estaba huyendo de ti esas dos semanas, solo necesitaba pensar y aclarar qué era lo que me pasaba contigo. -Dijo, recordando lo mucho que le costó aceptar que realmente estaba siento algo por el Slytherin y no era solo un capricho más. -Siempre tuve una muy ligera obsesión contigo...

-Como olvidar cuando me perseguías por todo Hogwarts buscando meterme en Azkaban.

-Shh, tu momento de fama se terminó, ahora me toca a mi. -Draco le sonrió irónico, levantó una de sus cejas. Si, estaba siendo todo un hipócrita, pero Harry nunca había sido muy paciente y su novio lo sabía. -Decía... No sabía si lo que estaba sintiendo era un recuerdo de los tiempos de la escuela o si realmente estaba fijándome en ti, ya sabes, románticamente. -Recordó todas las veces que los demás le dijeron lo obsesionado que estaba por Draco, pero él no se harto de negarlo, hasta que la realidad le chocó de frente. Durante su adolescencia se excuso diciendo que era porque parecía sospechoso, pero ahora ya no tenía nada con que respaldarse. Entonces Harry se enojó consigo mismo por no poder ser capaz de entender sus emociones y saber expresarlas correctamente. -Mi infancia no fue tan agradable, conoci la primera muestra de amor con los Weasley y siempre acepte el cariño que los demas me ofrecian, pero no podia devolverles el gesto adecuadamente, no sabia como hacerlo y me sentia un completo tonto porque no me salia tan natural como al resto. -Esa había sido una de las razones más fuertes por las cuáles sus relaciones no duraban mucho tiempo, Harry no podía demostrar bien sus sentimientos, entonces le dejaba toda la carga a su pareja de ese entonces, esperando que el otro entendiera sus intención. Claramente eso no funcionaba a la larga. -Un beso en la mejilla o tomarse de las manos será poca cosa para ti, pero a mi me incomodaba, no porque no me gustara, sino porque no sabía cómo actuar ante ello. Además, eres muy directo cuando quieres.

-Quería dejarte claro que me atraías. -Se excuso Draco.

-Creeme, me quedo clarisimo. Aún conservo la nota sobre el ungüento para las mordeduras de Doxy.

Ambos volvieron a reír, era casi una estupidez lo bobo que podían llegar a ser.

-¿Conmigo te sientes así? -Harry lo pensó unos momentos, pero negó, con Draco era diferente, podría ser el mismo de una forma que no podía serlo con nadie más. Se sentía bien, se sentía correcto y supo entonces que ese era su lugar. Cada uno había visto los lados muy oscuros del otro y se aceptaban por completo. Draco parecía satisfecho de ser el único con el que Harry podía abrirse sin problemas. -¿Te molesta cuando te tomo de la mano en público?

Esa había sido una de las tantas cosas que tuvo que acostumbrarse de él. Draco era posesivo, extremadamente posesivo, por lo que cuando creía que alguien intentaba coquetear con él, se veía en la necesidad de remarcar quién era el novio de Harry Potter. Así que lo abrazaba o besaba en la primera oportunidad que tenía, sin que siquiera se le moviera un pelo por la vergüenza.

Fue un poco difícil para él, pero Draco lo hacía por sí mismo, sin exigirle que le devolviera el gesto con la misma intensidad. Eso era algo suyo, por lo que Harry aprendió a amar eso también y, de cierta forma, disfrutaba de sus arranques de celos. Le hacía sentir importante y amado.

-No, solo me cuido cuando estoy afuera porque no se donde podría haber alguien tomándome fotos a escondidas y, aunque estoy acostumbrado, las personas a mi alrededor no, así que soy muy consciente de mis acciones hacia otros.

-Estoy acostumbrado a salir en los diarios, soy el soltero más codiciado de Londres según Skeeter.

Ahora era Harry quien se veía afectado por los celos.

-Eras, y si, lo sé. -Su novio se rió de él con ganas cuando remarco el "eras", y Harry dejó que se burlara, después de todo, parecía complacido y nada lo hacía más feliz que ver a su serpiente sonreír de esa forma. -Draco, gracias por no rendirte.

Su novio le miró, aún manteniendo su sonrisa en los labios.

-Me la pusiste difícil. -Le dijo, dejando un suave beso sobre sus labios.

-Lo bueno cuesta. -Contestó, guiñandole un ojo en broma.

-Ya, casi hablas como yo.

Esta vez fue su turno de reír con ganas.

Se habían estado persiguiendo mutuamente todos esos años y, cuando por fin dejaron de buscarse, casi sin esperarlo, el destino había hecho de las suyas para volverlos a reunir y esta vez esperaba que para siempre.

-Te amo. -Confesó, esas cosas le pasaban con Draco, los sentimientos se transformaban en palabras con suma facilidad, saliendo de su boca sin esfuerzo, sin ponerse nervioso por si era el momento correcto o si la otra parte estaría cómoda con ello.

Draco siempre esperaba esas palabras y se las susurraba todas las noches, incluso cuando hacían el amor.

-Lo sé, león. -Contestó, dejando un beso un poco más largo que el anterior, para luego apartarse de su lado y levantarse de la cama.

-¿A dónde vas? -Se quejó Harry, todavía no había terminado con la cursilería. -Me estoy poniendo todo romanticón y ahora eres tú el que huye.

-Cállate Potter, un trago de tu propia medicina.

Draco se rió de su cara de enfado ¿Se lo estaba haciendo a propósito? Estaba a punto de salir por él y arrastrarlo hasta la cama de nuevo, cuando noto que solo había ido a buscar algo en el armario, rebuscando hasta el fondo, detrás de donde se encontraba su antiguo traje de quidditch. Harry lo tenía guardado por nostalgia, pero casi nunca le prestaba atención. Aun así, Draco parecía muy seguro de lo que estaba buscando.

Le tomó unos minutos más dar con lo que quería. Dándose la vuelta y caminando de vuelta a la cama.

Harry no podía dejar de ver la pequeña cajita que tenía entre sus manos, el corazón le latía fuerte y de un movimiento rápido se sentó en la cama, mirando los ojos de Draco, buscando una respuesta.

Su novio solo abrió la caja y dentro había un collar de cadena gruesa, con un dije redondo de oro. No tenía nada especial, pero al voltear el dije, noto que detrás tenía grabada la fecha del día que Draco le propuso ser novios oficialmente. Harry podía sentir sus ojos humedeciendose.

-Por un momento creía que me propondrías matrimonio. -Dijo intentando ocultar con una broma sus ojos aguados.

-Iba a hacerlo, pero el diamante azul que pedí se retrasó y no llegará hasta dentro de un par de meses.

La seguridad de las palabras de Draco borraron toda sonrisa de su cara, necesitaba ver que no estaba mintiendo o jugandole una broma.

-Solo bromeaba... -Dijo lentamente Harry, casi como si no pudiese caer en cuenta lo que estaba pasando.

-Yo no, un Malfoy no se va con rodeos. -Draco sacó el collar de la cajita, tomando su mano izquierda y delineando su dedo anular. -Ahora solo puedo darte esto, en cuanto pueda te daré el anillo que te mereces pero... ¿Te casarías conmigo Harry Potter?

Las lágrimas que había estado intentando retener en sus ojos, corrieron libres por sus mejillas. Harry solo podía llorar mientras Draco envolvia dulcemente el collar en su dedo anular. -Aceptaré tus mocos como un si.

Solo Draco podía hacerlo llorar desconsoladamente y hacerlo reír a la vez.

-Eres un imbécil... -Dijo, besándolo, una y otra vez. Se miró la mano, adornada por el collar, no podía creer que eso estaba ocurriendo. Draco tomó su mano nuevamente, depositando un beso para luego desatar el collar y colocarse sobre el cuello. Harry se quedó quietecito, grabando en su mente ese momento, las lágrimas no dejaban de caer una tras otra.

-Te amo, Harry. -Susurro Draco sobre su oído.-Elígeme siempre a partir de hoy.

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